Juan Martín del Potro y la Copa Davis: una novela con capítulos de amor y odio que busca un final feliz

Juan Martín del Potro y la Copa Davis: una novela con capítulos de amor y odio que busca un final feliz

Tenía apenas 15 años Juan Martín del Potro y ya lucía un saque fortísimo, fuera de lo normal para un chico de su edad. Gustavo Luza, como capitán del equipo argentino de Copa Davis , acostumbraba llevar juniors como peloteadores a las distintas series. “Entendía que era una parte importante de la formación. Llevé a Mayer, a Zeballos”. En abril de 2004, para visitar a Belarús en una cancha velocísima en Minsk, por los cuartos de final, seleccionó al tandilense. “Fue el primer contacto de Del Potro con la Davis. Fue una vivencia muy difícil porque estuvo en un vestuario golpeado; primero, no podíamos formar el equipo y después nos dieron una paliza 5-0. Nunca nos pudimos adaptar a la velocidad de la cancha y nos mataron. Lo convoqué porque ya de chico tenía un gran saque y nos ayudaba para las prácticas. Hay mejores maneras de arrancar tu vida con la Davis, pero fue así”, menciona Luza, orgulloso de aquella decisión.

En esa porción europea, donde el hotel oficial del equipo nacional era el mismo en el que, supuestamente, Lee Harvey Oswald se escondió para tramar el asesinato de John F. Kennedy, se empezó a escribir la historia de Del Potro en la Davis. Una historia con capítulos de amor y odio, de euforia y traumas.

“Me acuerdo que entrené muy poco porque esa superficie era tan rápida que me costaba mucho, no podía devolverle la pelota a los chicos”, revive Del Potro, en el Arena Zagreb, escenario de la final ante Croacia. “Me acuerdo que también estaba Orsa [Daniel Orsanic] de ayudante y fue la primera vez que lo conocí. Siempre en cada serie de Copa Davis se viven experiencias nuevas, cosas lindas y cosas no tan lindas, pero de las que siempre se aprenden. Ahora, con un poco más de edad, estar acá en otra final es realmente espectacular y creo que el camino que recorrimos durante todo el año para llegar a la final fue lo más lindo que nos queda y que nos vamos a llevar el día que termine la serie”, añade, protagonista de un regreso mágico.

Del Potro debutó en la competencia en 2007, ante Austria, por la 1ª rueda, en Linz. Luli Mancini era el capitán y la Argentina se impuso 4-1. La Torre ganó el punto que definió la serie: fue ante Jürgen Melzer (30° de ATP), 6-2 en el quinto set. Era 67° del ranking. Hoy, a los 28 años, registra 12 series jugadas, con una marca de 13-4 en singles y 1-1 en dobles. Con dos finales jugadas, ambas ante España: en la dañina Mar del Plata 2008 y en Sevilla 2011. Tuvo grandes celebraciones en la Davis, como ante Nikolay Davydenko e Igor Andreev en las semifinales de 2008 con Rusia en Parque Roca (en una tarde primaveral cuando dijo aquello de sacarle “los calzones del orto” a Nadal), frente al checo Tomas Berdych por los cuartos de final de 2009 en Ostrava (la Argentina perdió 3-2), contra los serbios Janko Tipsarevic y Novak Djokovic (llegaba de ganar el US Open) en las semifinales de 2011 en Belgrado, ante los croatas Marin Cilic e Ivo Karlovic en los cuartos de final de 2012 en Parque Roca, y la más épica, ante Andy Murray, la raqueta del año, en las semifinales en Glasgow. En la final de 2011, en el Olímpico de La Cartuja, no pudo festejar. Perdió con David Ferrer en cinco sets y con Rafael Nadal en cuatro. Pero protagonizó batallas inolvidables, de altísimo nivel.

La primera gran herida de Del Potro vinculada con la Davis se produjo antes de la final de 2008. Fue, principalmente, con David Nalbandian, su polo opuesto. Por varios motivos; el reparto de los premios, la sede del match y la velocidad de la superficie. Además, el cordobés le reprochó haber viajado a Shanghai para participar del Masters. El final ya es abrumadoramente conocido. Cuatro temporadas después, protagonizó otro momento traumático que lo marcó a fuego durante mucho tiempo. En las semifinales frente a la República Checa, en Parque Roca, después de batir a Radek Stepanek el primer día, una molestia en la muñeca izquierda le impidió medirse ante Berdych. El equipo que capitaneaba Martín Jaite perdió 3-2. Allí se terminó de romper la tirante relación que el ex campeón del US Open tenía con Jaite y Héctor Romani, uno de los dirigentes de la Asociación de mayor influencia en ese momento. Semanas más tarde, Del Potro anunció su renuncia a la Davis en 2013. Algunos lo entendieron; muchos se lo reprocharon. Antes de las cirugías de muñeca izquierda, Del Potro dejó en evidencia los cortocircuitos en fuertes comunicados, habló de “doble discurso e hipocresía”. Los desencuentros fueron interminables.

Durante un largo período todo lo relacionado con la Davis le produjo demasiado daño. El fallecimiento de Arturo Grimaldi, presidente de la AAT de estilo componedor, fue un golpe para todos. Al tiempo, tras algunos cambios en la conducción, Del Potro se empezó a sentir más cómodo, escuchado y cesó el fuego cruzado. Desde el primer acercamiento, en noviembre de 2014, fue mutando la relación con la dirigencia. La tarea de Orsanic fue fundamental. Y en julio, ante Italia y después de casi cuatro años, volvió a jugar la Davis.

Disfrutando del equipo que integra y de la función que cumple, jugará su tercera final. Su ilusión es la misma de todos. “Siempre fue con jugadores diferentes, salvo David, que estuvo en Mar del Plata y Sevilla. Conformar otro nuevo equipo y llegar a otra final, cuando ninguno de nosotros es top ten, cuando siempre nos tocó jugar de visitante y cuando cada victoria era una sorpresa, es un regalo”, confía. Y se esperanza: “Para mí esta temporada ha sido muy agotadora desde lo físico, desde lo emocional y la verdad que tenísticamente todavía doy ciertas ventajas. Corro de más en cada partido porque todavía me cuesta meter winners con mi revés y el físico, en un año de readaptación al circuito, lo siente. Pero este es el último esfuerzo del año. El último paso. Jamás me imaginé que todo esto me podía volver a tocar”.

Las fechas que no olvidará

Mar del Plata 2008

“En 2008 recién estaba comenzando a jugar, prácticamente. Era muy chico, estaba dando mis primeros pasos en el primer nivel del tenis, metiéndome top ten, empezando a vivir lo lindo que tiene estar ahí arriba”, recuerda de la derrota por 3-1 ante España, en el Polideportivo Islas Malvinas. Una caída con demasiados condimentos previos.

Sevilla 2011

“En Sevilla, la superficie no era la idea para nosotros, enfrentando a los mejores casi de la historia en polvo que eran Rafa y Ferrer, y sin embargo hicimos un buen papel”, comenta. En el estadio Olímpico de La Cartuja, los locales ganaron 3-1. El tandilense mostró un buen nivel, pero no le alcanzó ante dos especialistas del polvo de ladrillo.

Zagreb 2016

“Ahora llego con otra madurez, pero en lo que ha sido mi año de recuperación. Jamás pensé vivir todas las cosas que me tocaron este año, sabiendo lo cerca que estuve de no jugar nunca más”, dice. Se ilusiona y sabe que es el último paso de una temporada en la que la ATP y sus colegas lo reconocieron como “Regreso del año”.

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