¿Qué son los “padres helicóptero” y cómo pueden afectar al desarrollo emocional de sus hijos?

¿Qué son los “padres helicóptero” y cómo pueden afectar al desarrollo emocional de sus hijos?

mayoría de las personas conoce alguna familia en la que los padres se comporten en forma sobreprotectora para con sus hijos. Es muy común que este tipo de conducta se manifieste en todos los aspectos del desarrollo de los más chicos, ya sea la escuela, los deportes, las salidas, entre otros. Sin embargo, muchas personas desconocen que esta forma de comportarse con respecto a los hijos tiene un nombre propio y va más allá de la sobreprotección en sí misma.

El concepto de “crianza helicóptero” describe un estilo de educar a los hijos en el que los padres tienen un comportamiento sobreprotector y demasiado controlador con los niños.

El problema es que ese estilo de educación puede afectar al desarrollo emocional de los niños. En el corto plazo es probable que este tipo de sobreprotección manifieste algún impacto en el desarrollo de los más chicos. No obstante, al igual que sucede con otros factores que se presentan durante la crianza, este tipo de conducta por parte de los padres puede llegar a tener un efecto negativo a medida que el niño crezca.

La expresión es una traducción del inglés -helicopter parenting- que describe una conducta en la que los padres están constantemente “sobrevolando” al niño, lo cual limita su libertad de movimiento o de actuación.

Definir qué constituye o no una crianza sobreprotectora es una cuestión subjetiva, que cada familia considerará en forma diferente de acuerdo a las variables que intervengan en su desarrollo. Sin embargo, un grupo de investigadores trató de aproximarse al fenómeno desde la ciencia, con el objetivo de probar cuál es el efecto que produce en los más chicos.

Un estudio realizado recientemente por especialistas de las universidades de Minnesota y de Carolina del Norte, en Estados Unidos, y de Zurich, en Suiza, concluyó que la “crianza helicóptero” está asociada a problemas de comportamiento en los niños.

La investigación analizó el caso de 422 niños de Estados Unidos a lo largo de 8 años, y sus resultados fueron publicados en la revista especializadaDevelopmental Psychology -que solo se difunde en formato papel y cuyos contenidos son replicados online por la Asociación Americana de Psicología-.

Los investigadores buscaban saber si el control parental a la edad de 2 años estaba ligado a la capacidad del niño para controlar sus emociones a los 5, y a problemas escolares a los 10. De este modo, sería posible analizar el efecto de este tipo de crianza a lo largo de los años, a partir de la observación del comportamiento del niño.

Para ello, los académicos buscaron madres de niños de 2 años que quisieran participar voluntariamente en el estudio. Al comienzo del estudio, las grabaron en video jugando con sus hijos con distintos elementos durante 4 minutos, seguidos de otros dos minutos más mientras recogían todo.

Los investigadores les dijeron a las madres que jugaran con los niños como lo harían en casa, así podrían analizar el comportamiento de los niños y de sus madres tal como es naturalmente. Luego, puntuaron las interacciones de las madres con los niños en base a signos de sobreprotección, definida como “momentos en los que el padre es demasiado estricto o exigente dado el comportamiento del niño”.

Después los niños volvieron a ser evaluados a los 5 años con varios experimentos que valoraban sus respuestas emocionales en distintas situaciones.

Y nuevamente a los 10 años: los investigadores le pidieron a los profesores que rellenaran unos cuestionarios sobre el comportamiento de los niños, sus esfuerzos académicos y sus habilidades sociales, y los niños hicieron sus propia evaluación sobre sus problemas emocionales y escolares.

Ahora bien, ¿cuáles fueron los resultados del estudio realizado? Al final, la investigación -difundida por la Asociación Americana de Psicología- mostró que los niños de 2 años cuyas madres eran demasiado controladoras, de acuerdo a lo observado en los videos iniciales, tenían menos probabilidades de controlar bien sus emociones e impulsos a los 5, y más probabilidades de tener problemas emocionales y dificultades académicas a los 10.

Los investigadores señalan que puede ser importante que los niños en la infancia temprana prueben cosas nuevas y resuelvan problemas por sí mismos, sin que los padres interfieran para decirles qué hacer.

Según los autores del estudio, darles tiempo para que decidan o definan solos podría favorecer el desarrollo de capacidades necesarias para el control de las emociones y los impulsos.

Sin embargo, si bien este estudio puede ser bueno para ilustrar un patrón a largo plazo, es limitado en los factores que analiza y por tanto no puede establecer un efecto causal entre los comportamientos observados. Fundamentalmente en el desarrollo de los niños es difícil hacer afirmaciones contundentes, dado que se trata de un proceso en el que muchos factores -no siempre considerados- pueden jugar un rol clave.

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